La Reina de los Escaladores: 5 reglas primaverales para floraciones explosivas de clemátidas

Seamos sinceros: una enredadera madura de clemátide en plena floración es pura envidia de jardín. Ya sea cayendo sobre un muro de ladrillo, zigzagueando entre un rosal o trepando por un enrejado del porche, le da instantáneamente al jardín ese encanto romántico de cabaña inglesa.

Pero si alguna vez has plantado una y luego la has visto allí durante tres años sin hacer absolutamente nada, o peor aún—marchitarse y volverse negra de la noche a la mañana—sabes que esta "Reina de los Trepadores" a veces puede parecer un poco dramática.

El secreto de una exhibición impresionante no es un don mágico para las plantas. Todo depende de cómo gestiones el cuidado de tu jardinería durante la crucial llamada de atención primaveral de la vid.

Si quieres tallos más gruesos, follaje verde y exuberante y un muro literal de flores este verano, sigue estas 5 reglas esenciales de primavera:

1. Domina el misterio del "Grupo de Poda"
La poda es donde la mayoría de la gente entra completamente en pánico, y con razón: si cortas una clemátide en el momento equivocado, cortarás accidentalmente todos los brotes de este año. Para simplificar, estas grandes vides que crecen en el jardín se dividen en tres familias básicas:

Grupo 1 (Florecidos tempranos en primavera): Estos se abren sobre madera vieja que creció el año pasado. Norma: Déjalos completamente tranquilos en primavera. Solo podalas después de que terminen de florecer en mayo.
Grupo 2 (Híbridos de Flores Grandes): Estos aparecen a principios de verano en el crecimiento del año pasado, y a veces brotan nuevas flores en otoño. Norma: Simplemente haz una limpieza estructural ligera a principios de primavera: elimina las puntas muertas, cortando justo encima de un par de capullos verdes y gordos y saludables.
Grupo 3 (Florecimientos tardíos del verano): Estos son los más fáciles. Producen flores y florecen estrictamente sobre nuevos crecimientos. Norma: Corta toda la planta hasta que esté a unos 35 cm del suelo a principios de primavera. Se siente brutal, pero desencadena una explosión masiva de tallos vigorosos.
2. Sigue la regla de "pies frescos, cara caliente"
Si hay una ley absoluta para sobrevivir a las clemátides, es esta: les encanta hornearse bajo el sol abrasador, pero sus raíces odian absolutamente calentarse y secarse. Si el suelo alrededor de la base de la vid se hornea con el sol del mediodía, la planta se estresará y se negará a prosperar.

La solución de primavera: Coloca una manta gruesa de dos a tres pulgadas de mantillo de corteza triturada alrededor de la base de la planta para atrapar la humedad del suelo y bloquear el calor. La preparación primaveral de tu jardín siempre debe incluir la protección de esta zona.
El consejo profesional: Ve un paso más allá plantando una planta perenne de perfil bajo justo delante del tallo de la clemátide para proyectar una sombra protectora y permanente sobre la zona donde las raíces en crecimiento deben mantenerse frescas.

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