La Reina de los Escaladores: 5 reglas primaverales para floraciones explosivas de clemátidas

3. Alimentar a la bestia temprano
Las clemátides son notoriamente muy alimentadoras. Piensa en la enorme cantidad de energía que necesita una planta para subir tres metros de altura y generar cientos de enormes flores del tamaño de platos; no pueden hacerlo con agua simple o suelo mediocre. Para obtener mejores floraciones año tras año, necesitan un gran impulso nutricional.

La receta de primavera: En cuanto veas los primeros brotes verdes saliendo del suelo en primavera, cubre la zona radicular con un generoso puñado de compost rico y orgánico. A continuación, aplica un fertilizante equilibrado y de liberación lenta para potenciar el desarrollo de los brotes, y ajusta tus técnicas de riego para asegurarte de que los nutrientes se absorban bien hasta la tierra.
4. Proporcionar "apoyo proactivo a las extremidades"
Las clemátides no trepan enrollando sus tallos leñosos principales alrededor de un poste como hace una judía de poste. En su lugar, trepan usando sus tallos de hojas, que actúan como pequeños dedos sensibles que se enroscan alrededor de cualquier cosa estrecha. Si un tallo de hoja no encuentra un soporte más fino que un lápiz, se rinde y la enredadera se desplomará en un montón enredado y desordenado en el suelo.

La solución: No te limites a usar un enrejado grueso de madera. En primavera, teje un poco de cuerda fina, malla para pájaros o malla metálica a través de la estructura principal de soporte. Esto les da a esos pequeños zarcillos de hojas miles de agarres fáciles para agarrarse mientras se elevan a toda velocidad.
5. Cuidado con el temido "marchitamiento de la clemátide"
Es el desamor definitivo: tu enredadera luce espectacular, llena de capullos, y de repente, un tallo entero se derrumba, se vuelve negro y muere en menos de 24 horas. Esta es la marchitez de clemátide, una infección fúngica que ataca el interior de los tallos. Seleccionar mejores plantas de viveros de confianza puede ayudar a reducir este riesgo, pero cualquier jardinero puede enfrentarse a él.

La estrategia de prevención: Mantén el flujo de aire en movimiento alrededor de la base de la planta eliminando los restos viejos de hojas del invierno anterior.
La cura de emergencia: Si un tallo sucumbe a la marchitez, no te asustes: el sistema subterráneo suele estar perfectamente bien. Esteriliza un par de podadoras y corta el tallo infectado hasta la línea de tierra. La mayoría de las veces, la planta expulsa brotes nuevos sanos y completamente limpios del subsuelo unas semanas después.
El secreto definitivo: ¡Plántalo profundo!
Si vas a poner una nueva clemátide en tu jardín esta primavera, aquí tienes el truco definitivo: entiérrala dos o tres pulgadas más profundo de lo que estaba en su maceta del vivero, enterrando realmente las primeras juntas de las hojas bajo la tierra. Esto obliga a la planta a desarrollar una base masiva y con varios tallos bajo tierra, asegurando que, incluso si una plaga o marchitez ataca la parte superior de la vid, siempre tendrá la potencia necesaria para recuperarse más fuerte el año que viene y así jardinear con total confianza.

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