No comparto esta foto para dar lástima. La comparto porque sé que ellos querrían que celebrara esta victoria, aunque sea con lágrimas en los ojos. Lo logré: por ellos, por mí y por cada hijo o hija que estudia con una silla vacía en casa.
Si este mensaje te alcanza, déjame un “felicidades” o una bendición en los comentarios. Tus palabras serán el aplauso que mis padres no pueden darme desde aquí, pero que igual siento resonar en mi corazón.
