Para evitar convertirte en un extra involuntario en esta pésima nueva versión de un desguace de coches, afortunadamente, solo tienes que aplicar una regla de oro: ¡precaución metódica! Si ves a este intruso de plástico antes incluso de subir a bordo, no te alarmes innecesariamente.
Ponte al volante, cierra las puertas inmediatamente y echa un vistazo rápido y atento por los retrovisores. Si notas algo sospechoso o el ambiente te parece extraño, conduce despacio hasta una zona bien iluminada y concurrida , como la entrada del supermercado.
Si escuchas un ruido desagradable después de haber empezado a conducir, no caigas en la tentación de salir corriendo. Apaga el motor, guarda las llaves en el bolsillo y cierra bien el coche antes de revisar la rueda. ¡Esta sencilla precaución evitará que una botella de refresco aparentemente inofensiva se convierta en una desagradable sorpresa!
