Hoy, el tiempo se detuvo en un pasillo del hospital.
Cuando por fin todo se estabilizó, nos miramos en silencio. Una mirada que decía: “Lo logramos.” Y otra que susurraba: “Gracias, Dios.” 

Esta noche volvemos a casa agotadas… pero agradecidas. Y solo queríamos dejar aquí un mensaje para recordar este momento. 

Si estás leyendo esto, piensa en quienes luchan en silencio—pacientes, familias y personal de salud. 
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