El huevo es uno de los alimentos más completos y versátiles que podemos incorporar a nuestra alimentación. Puede prepararse de muchas maneras: hervido, escalfado, frito, revuelto o en tortilla. Pero existe una pregunta que genera bastante debate: ¿cuál es el mejor punto de cocción para aprovechar sus nutrientes y consumirlo de forma segura?
La respuesta depende de lo que busques, pero hay un aspecto que siempre debe tenerse en cuenta: la seguridad alimentaria.
🥚 ¿Qué sucede cuando cocinamos un huevo?
El calor modifica principalmente las proteínas de la clara y la yema. La clara pasa de ser transparente y líquida a blanca y firme, mientras que la yema cambia progresivamente de líquida a cremosa y finalmente sólida.
El grado de cocción también influye en la textura, el sabor y la seguridad del alimento.
Por eso existen diferentes puntos de cocción.
🟡 Huevo pasado por agua
En este punto, la clara puede estar parcialmente cocida mientras la yema permanece líquida.
Es una preparación apreciada por quienes disfrutan de una textura cremosa, pero la parte líquida implica un mayor riesgo microbiológico que un huevo completamente cocido.
🟠 Huevo mollet
La clara está completamente cocida y la yema permanece suave y cremosa.
Es uno de los puntos preferidos en muchas cocinas porque combina una clara firme con una yema de textura agradable.
Sin embargo, desde el punto de vista de seguridad, sigue siendo preferible una cocción completa.
🟠 Huevo escalfado
El huevo se cocina sin cáscara directamente en agua caliente. Cuando está listo, la clara queda firme mientras la yema puede permanecer líquida.
Es una preparación saludable cuando se cocina adecuadamente, pero nuevamente existe una diferencia entre una yema líquida y una completamente cocida.
🟢 Huevo bien cocido
Aquí tanto la clara como la yema están completamente firmes.
Para la seguridad alimentaria, esta es la opción más recomendable, especialmente para personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones por enfermedades transmitidas por alimentos.
Entre ellas se encuentran los niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con determinadas condiciones que afectan el sistema inmunitario.
¿Cocinar demasiado el huevo hace que pierda todos sus nutrientes?
No.
