Esta frialdad también puede conducir a tu aislamiento. Al mirar a tu rostro impasible, las personas temen preocuparte o molestarte con algo, incluso si quieren mostrarte su apoyo o animarte. Debes ser más abierto y no tener miedo de mostrar tus emociones.
OPCIÓN 4
Eres una persona extremadamente cautelosa y reflexiva. Prefieres meditar de antemano y con cuidado, tanto tus palabras como tus acciones, al objeto de no tener que pagar las consecuencias más tarde. En situaciones difíciles, siempre te guías por la lógica y en los asuntos del amor, escuchas a la razón en vez de a tu corazón. No toleras la soledad y prefieres estar rodeado de gente.
Parte de tu debilidad se sustenta en el hecho de que, a veces, bajo la presión de las emociones y el temor a no cometer un error, tu precaución razonable se convierte en una aprehensión poco saludable que te impide pensar objetivamente y te priva de muchas alegrías y oportunidades prometedoras. Confiar en los argumentos y los hechos es bueno, pero al menos, de vez en cuando, permítete escuchar y seguir la voz de tu intuición.
OPCIÓN 5
Eres todo vulnerabilidad e impresionabilidad. Percibes con sensibilidad a los demás y no toleras una actitud superficial hacia ti mismo. Tus amigos serán solo aquellas personas que han sido capaces de ver en ti a tu niño interior y lo aceptan con todas sus rarezas y peculiaridades, así como también te regalan su atención ilimitada a cambio de tu lealtad y afecto. Realmente necesitas ternura y cuidado y no te gusta asumir las responsabilidades de otras personas.
Te resulta vitalmente necesario tener a una persona amorosa que sea capaz de protegerte de las dificultades de la vida. Por contra, esa sensibilidad a veces te hace demasiado infantil. Si no trabajas sobre tu personalidad desarrollando tu autosuficiencia y una mente más estable, corres el riesgo de convertirte en un caprichoso insoportable y, al mismo tiempo, una persona muy dependiente de los demás, casi imposible de tolerar por muchos.
OPCIÓN 6
Eres aficionado a lograr la máxima comodidad. No estás acostumbrado a preocuparte en vano, siempre te encuentras en el modo “ahorro de energía” y nunca prestas atención a los problemas menores. Tu tranquilidad no es el resultado de una concentración dolorosa, sino un estilo de vida. Al mismo tiempo, no eres una persona complicada y nunca te negarás a participar en una aventura divertida, por lo que muchas personas pueden considerarte un aventurero.
Siempre tienes energía y, a diferencia de muchos, no sufres de la fatiga crónica ni de la impotencia, por lo que también eres un ejemplo a seguir como persona verdaderamente independiente. El único peligro que te espera es el hábito de no reflexionar nada con antelación. No se trata de calcular cada paso que quieres, condenándote así al sufrimiento. Pero en situaciones complicadas y enredadas de la vida, es mejor tratar de prever posibles salidas y movimientos.
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