Chiste del día

Una niña sentada a la mesa juega inocentemente con una cuchara, mirando a su madre.

"Mamá, mientras estabas en el trabajo, una mujer extraña vino a casa."

Su madre, ocupada guardando la compra, se detiene en seco.

"¿Una mujer extraña? Ya veremos cuando papá llegue."

El tono es seco, pero la niña se encoge de hombros, indiferente.

Unas horas después, papá llega. Apenas deja el maletín cuando mamá lo mira fijamente con los brazos cruzados, como si se preparara para una discusión.

"Entonces, cuéntale a papá lo que me dijiste antes", le dice a la niña.

La niña se levanta de un salto, emocionada.

"¡Vino una mujer, papá! Era muy guapa, con un vestido rojo brillante. Dijo que venía a ayudarte a encontrar tus... ¿documentos?"

Papá, sorprendido, se queda paralizado. Se pone pálido y empieza a tartamudear: "Eh... ¿documentos, dices?"

La niña, encantada de que toda la atención se centrara en ella, continuó:

—¡Sí! Y luego dijo que se sentía más cómoda en el dormitorio. Así que subiste.

Un silencio helado se apoderó de la habitación. Mamá miró a papá con los ojos brillantes.

—¿Qué está diciendo? —preguntó, apretando la mandíbula.

Papá intentó dar una vuelta:

—Ay, ya sabes, los niños siempre se inventan cosas…

Pero la niña, sin intención de quedarse callada, continuó:

—¡No, no, es verdad! ¡Miré por la cerradura! Estabas haciendo cosas raras. Algo así como tú y el tío Jack últimamente, mami, solo que esa señora se reía mucho más.

Papá, que estaba bebiendo un vaso de agua, se atragantó.

—¡¿Perdón?! ¡¿El tío Jack?!

Mamá se sonrojó muchísimo y le temblaban las manos.

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